Tu Guía de Bienestar y Belleza Natural
Pasta Integral con Pesto de Rúcula, Nueces y Lentejas

Porciones: 2
Tiempo: 25 minutos
Ingredientes:
120 g de pasta integral (o de legumbres, como lentejas o garbanzos)
1 taza de rúcula fresca
3 cucharadas de nueces crudas
1 diente de ajo (opcional)
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
½ Jugo de limón
½ taza de lentejas cocidas (enlatadas sin sal o caseras)
Sal y pimienta al gusto
(Opcional): ralladura de limón o semillas de calabaza para decorar
Preparación:
Cocina la pasta según las instrucciones del paquete en agua con un poco de sal. Escúrrela y reserva ¼ taza del agua de cocción.
Prepara el pesto: En una licuadora o procesador, mezcla la rúcula, nueces, ajo, aceite de oliva, jugo de limón, sal y pimienta. Tritura hasta obtener una textura cremosa. Si está muy espeso, agrega un poco del agua de cocción.
Mezcla: En un sartén o tazón grande, combina la pasta cocida, el pesto y las lentejas. Calienta a fuego bajo 2–3 minutos si lo prefieres tibio.
Sirve inmediatamente. Añade ralladura de limón o semillas de calabaza para un toque extra.
Beneficios:
Pasta integral o de legumbres: más fibra y proteína que la pasta refinada.
Lentejas: aportan proteína vegetal, hierro y fibra soluble.
Rúcula y nueces: antioxidantes, grasas saludables y vitamina K.
Aceite de oliva y limón: mejoran la absorción de nutrientes y aportan sabor sin sodio excesivo.
tres puntos transformadores
Cuidarte no es egoísmo: es el primer acto de amor hacia los demás.
Los Impresionantes Beneficios de Mantenerte en forma
Mantener bienestar estable no solo es una cuestión estética; tiene un impacto significativo en tu físico general.
Los Incontables Beneficios de La Buena Alimentación
Adoptar comidas altas en verduras no solo es una elección inteligente, sino también un regalo para tu cuerpo y mente.
transforma el aparato digestivo

Come despacio y sin distracciones. Mastica bien los alimentos (al menos 20 veces por bocado), evita pantallas durante las comidas y come en un ambiente tranquilo. Esto mejora la digestión y la absorción de nutrientes.
Toma agua tibia con limón en ayunas. Bebe un vaso de agua tibia con el jugo de medio limón antes del desayuno. Esto estimula la producción de jugos gástricos y favorece el tránsito intestinal.
Usa hierbas y especias digestivas. Incorpora jengibre, menta, comino o hinojo en tus comidas o como infusión después de comer. Estas plantas ayudan a reducir gases, relajar el intestino y mejorar la digestión.
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Batido Digestivo de Melón y Menta
Porciones: 1 Tiempo: 5 minutos
Ingredientes:
2 tazas de melón fresco en cubos (sin semillas)
5–6 hojas de menta fresca
1 cucharada de jugo de limón (opcional, para realzar el sabor)
100 ml de agua fría o agua de coco (sin azúcar añadida)
(Opcional): 1 cucharadita de semillas de chía o linaza molida
Preparación:
Coloca el melón, la menta, el jugo de limón y el agua (o agua de coco) en una licuadora.
Tritura hasta obtener una textura suave y homogénea.
Si deseas más fibra y saciedad, agrega las semillas de chía o linaza al final y mezcla brevemente.
Sirve inmediatamente, bien frío.
Beneficios:
Melón: alto contenido de agua (más del 90%), potasio y vitamina C; ayuda a la hidratación y la digestión suave.
Menta: alivia la hinchazón y favorece la relajación del tracto digestivo.
Sin azúcar añadida: el dulzor natural del melón es suficiente.
Bajo en calorías y fácil de digerir: ideal después de comidas pesadas o en días calurosos.
Consejo práctico: Consume este batido entre comidas o como desayuno ligero.
Evita mezclarlo con lácteos si tienes digestión sensible, ya que el melón se digiere mejor solo o con ingredientes ligeros.

Agua Infusionada Digestiva de Piña y Jengibre
Porciones: 1 litro (para consumir durante el día) Tiempo de preparación: 10 minutos (+ 1 hora de reposo)
Ingredientes:
1 litro de agua filtrada
1 taza de piña fresca en cubos pequeños (sin corazón duro)
1 rodaja fina de jengibre fresco (aprox. 1 cm de grosor, pelada)
Jugo de ½ limón (opcional, para potenciar el efecto depurativo)
(Opcional): unas hojas de menta
Preparación:
En una jarra, coloca la piña, el jengibre y el limón (si usas).
Vierte el agua fría y mezcla suavemente.
Refrigera durante al menos 1 hora (ideal: 2–4 horas) para que los sabores y propiedades se infundan.
Sirve fría, con o sin hielo. Puedes reutilizar la misma piña y jengibre para una segunda tanda, aunque con sabor más suave.
Beneficios:
Piña: contiene bromelina, una enzima natural que ayuda a descomponer las proteínas y facilita la digestión.
Jengibre: reduce la inflamación digestiva, alivia náuseas y mejora el tránsito intestinal.
Hidratación + digestión: ideal después de comidas copiosas o en días calurosos.
Sin azúcar añadida: el sabor dulce proviene únicamente de la fruta fresca.
Consejo: Consume preferiblemente entre comidas o después del almuerzo.
Evita endulzarla; la piña aporta suficiente dulzor natural.